Paula Farias, médico CVE, trabajadora humanitaria y escritora de éxito con ‘Fantasmas azules’

Paula Farias, médico CVE, trabajadora humanitaria y escritora de éxito con ‘Fantasmas azules’

Paula Farias es, por vocación, médico, trabajadora humanitaria y escritora. Navegó en los barcos de Greenpeace y comenzó a trabajar en Médicos sin Fronteras en la guerra de los Balcanes, lo que le ha llevado a coordinar emergencias en catástrofes naturales, epidemias y conflictos armados, incluyendo la guerra de Afganistán, germen de Fantasmas Azules, libro que acaba de publicarCuando estalló la pandemia Covid-19 lideró el operativo de emergencia que la organización desplegó en Madrid.

Se ha movido por todo el mundo, pero es en el Colegio Virgen de Europa donde encuentra el sosiego y la paz del que se siente en casa. Fue alumna CVE durante toda su etapa escolar y actualmente es la médico del centro, algo de lo que la comunidad CVE se siente muy orgullosa. Día a día, sin renunciar a su espíritu humanitario y cooperante, trata a alumnos de todas las edades que acuden al despacho con sus pequeños y a la vez grandes problemas. Posiblemente, si muchos conocieran su bio, se lo pensarían dos veces antes de pedirle una tirita, sin embargo ella no renuncia al trato cercano, sabiendo donde está en cada momento y no restando importancia a cada caso que llega hasta la enfermería.

ESCRITORA DESDE SIEMPRE

Paula siempre escribe, antes lo hacía en papel y ahora utiliza el móvil como instrumento a la hora de plasmar sus pensamientos. No son cavilaciones trascendentales, son ideas que a veces surgen de una conversación espontánea con una alumna de cuatro años o un episodio ajeno que le da pie a imaginar un contexto.  Vivencias que se ganan el derecho a no ser efímeras. «Así lo he vivido desde pequeña. En mi familia todos construían historias con palabras, es una forma de estar en el mundo. Escribo de cosas que he vivido, de mi propia experiencia, y luego las novelo, esos escenarios los cambio, meto personajes, pero no me imagino nada que no tenga en mi cabeza. Cuando escribes sobre el amor o el miedo es porque lo has experimentado antes»

La escritura es algo que se toma muy en serio, que le conecta con sus raíces, pero de una forma casi obsesiva en lo formal, con mucho respeto a las comas, al ritmo, a la prosa, a no decir ninguna obviedad, a escoger y medir bien las palabras, un trabajo de artesanía. Algo imprescindible cuando se quiere contar la vida de tú a tú, de la cotidianeidad y de la relación que tenemos con los demás a pequeña escala. La escritura de Paula, y aquí entra a en escena su amor por la música, ha sido calificada como poética, llena de lirismo y musicalidad medida en todos sus párrafos.

 

FANTASMA AZUL EN AFGANISTÁN

El escenario de su nueva novela es un país en guerra y controlado por los talibanes, pero «el exceso de dramatismo no ayuda, siempre genera distancia y no permite recoger bien  la realidad. Si estás en un bombardeo a mí lo que me resulta interesante  es lo que te está contando la persona con la que compartes bunker, es mucho más eficaz para que el lector empatice con algo o alguien concreto. Es la magia de la literatura, las pequeñas historias, si las logras contar bien, acortan distancias y se convierten en universales».

Paula Farias llegó a Afganistán en 2001 como cooperante de Médicos sin Fronteras, organización que también presidió hasta 2011. Trabajó durante meses en un país en guerra, tomado por los talibanes y en el que su condición de mujer le convirtió en algo insignificante. El burka le permitió volverse invisible, desaparecer y tener vivencias impensables a cara descubierta. «Experimentar esa situación era inquietante, pero a la vez interesante. Dejaba espacio para muchas reflexiones»

En ese momento nació María, la protagonista de su nueva novela. Una joven periodista que, tras una ruptura amorosa, acepta una corresponsalía en Kabul. Acostumbrada a valorar su vida en función de la mirada de los demás, su protagonista llega a un mundo donde es ignorada. Vestir el burka y convertirse en un fantasma azul le libera de esas miradas y le da acceso a un mundo que genera nuevos comportamientos.  En este lugar del mundo acompañan a María muchos otros personajes, lo hacen en un escenario devastado donde vamos descubriendo historias de reinvención.  «La novela es una reflexión sobre cómo la imagen externa nos determina. De cómo es la mirada de otro es la que nos concede el espacio para ser o no ser». Una circunstancia que recuerda la impostura de la sociedad actual reflejada en las redes sociales, que convierten a los jóvenes y no tan jóvenes en prisioneros de una imagen, la idealización de una vida supeditada a los likes y a la aprobación continua de propios y extraños.

Paula no recuerda su experiencia humanitaria con horror, la considera como una época muy bonita con unas vivencias muy interesantes. La dureza, belleza y nobleza en un escenario tan auténtico le dejaron una vivencia positiva a nivel personal, quizá porque sus años de médico y cooperante en escenarios tan difíciles han ido creando en ella una coraza para mantener cierto distanciamiento ante tanta sinrazón humana. Fue allí donde comenzó Fantasmas Azules, en las notas que tomaba sobre el terreno, sobre hechos y personas que le marcaban en su día a día.

A la vuelta de Afganistán comenzó un borrador con los personajes que ya le rondaban la cabeza, evocando sus vivencias fue construyendo cada uno de los perfiles. Sus protagonistas, el contenido, el porqué de la tensión narrativa, la mezcla del mundo bárbaro y leve nació a caballo entre las montañas afganas y Madrid. A lo largo de estos veinte años ha habido momentos de reposo y escritura. Poco a poco se generó un relato con más capas y matices, un trabajo más literario. Paula es extremadamente cuidadosa con cada palabra, con cada coma. Nunca escribe ni habla  de más, se siente a gusto en lo escueto, lo limpio, lo breve. Una clara influencia de su padre, Juan Farias, conocido por sus obras de literatura infantil y juvenil, y que fue también un artista a la hora de medir las frases. Asegura que «es un trabajo de orfebrería, de ir quitando y poniendo en el que no te sientes satisfecha hasta que el párrafo queda redondo y te transmite una sensación casi ajena, de placer. Esa sensación mágica de crear algo. A veces estás escribiendo, picando piedra, luchando con el adjetivo y de pronto sale la prosa, hay quien lo llama inspiración o duende, para mí es más como coger una ola, sale el texto, acabas y te sorprendes de haber sido tú la que lo has escrito.»

A PERFECT DAY

La escritura de Paula es muy cinematográfica y visual porque las historias que cuenta las ha vivido en primera persona y en escenarios reales, quizá por eso su primera novela Dejarse llover fue llevada al cine por Fernando León de Aranoa. Estrellas internacionales de como Tim Robbins,  Benicio del Toro y Olga Kurylenko daban vida a un grupo de cooperantes en una zona de conflicto armado con las minas antipersona como telón de fondo. La adaptación cinematográfica, que tuvo por título A perfect day, fue merecedora del Goya al mejor guion adaptado.