Fin de semana solidario de los alumnos BI

Fin de semana solidario de los alumnos BI

Algunos alumnos que participaron en la campaña

VOLUNTARIADO EXPRESS
El pasado viernes 30 de noviembre algunos alumnos de primero y segundo de IB nos
presentamos voluntarios para una campaña solidaria llamada “Voluntariado Express”. Este
voluntariado consiste en repartir unos “kits” con ropa de invierno y un saco de dormir a
personas sin techo alrededor de diferentes barrios de Madrid. La organización responsable
recaudó dinero en una cuenta bancaria que se abrió esa misma mañana, y toda la financiación
vino de donantes anónimos. Los voluntarios fuimos al Colegio Nuestra Señora del Recuerdo
sobre las 8 de la tarde y fuimos asignados en grupos a coches de otros voluntarios con los que
repartir los kits esa noche. Se nos asignaron también zonas en las que repartir esos kits
dependiendo del grupo en el que estábamos.

Nuestro primer encuentro: Él era español, tenía cerca de 60 años y era del mismo barrio en el
que le encontramos. Notamos que no aceptaba estar viviendo en la calle, ya que repetía que
tenía una casa y una familia. Tras charlar con él, darle el kit y despedirnos, se tumbó en el suelo
y se echó a dormir.  La segunda persona que encontramos era un inmigrante legal argentino
que había perdido su empleo tras la crisis de 2007. Vivía en una tienda de campaña entre unos
arbustos desde entonces, y vestía bastante arreglado. Nuestro último visitante era de Santo
Domingo y llevaba en España 10 años, 9 de ellos en la calle. Nos contó los costes de vivir en la
calle, y que era muy difícil salir de ella.
Este voluntariado fue una experiencia muy enriquecedora, ya que nos abrió los ojos a un
problema que se da localmente, y que no vemos. Escuchar las historias de estas personas nos
tocó a todos los participantes, y cambió de alguna forma nuestra visión de la pobreza. Espero
poder repetir esta experiencia el año que viene.
Gonzalo Cal
Alumno 1º Programa Diploma BI

 

En nuestro caso buscamos a personas necesitadas por las rutas que nos habían entregado. Yo
tenía muchísimas ganas de poder hablar con ellos y entregarles los kits que habíamos creado.
Después de casi dos horas buscando seguíamos sin encontrar a nadie ¡No nos rendíamos! Y
finalmente, encontramos a nuestro primer amigo, Tim, un varón de sesenta y tres años que,
después de haber sido echado de su casa de pequeño, llevaba toda su vida ganándose la vida
en la calle. A la hora de entregarle los kits, Tim se emocionó de tal forma que pudimos sentir lo
que transmitía este voluntariado: solidaridad, emoción y empatía.
Miguel Granados
Alumno 1º Programa Diploma BI

 

Alrededor de las 23:30 nos embarcamos en busca de aquella incógnita. Llegamos hasta nuestro
barrio asignado y nos bajamos del coche, en un parque cerca de nuestro estacionamiento
pudimos ver como un hombre ya de mediana edad caminaba a cuestas con una maleta y
cartones sucios. Corrimos hacia él, con cuidado de no asustarle, se dio la vuelta y Antonio al
darse la vuelta nos recibió con una amable sonrisa, nos contó que provenía de Bulgaria y que
con la crisis se quedó sin nada que perder, ahora se esforzaba cada día para poder adquirir un
trabajo como albañil. Mónica, que conectó muy rápido con él le anotó en un papel la dirección
de un albergue cercano para que pudiese ducharse y comer algo. Tuve el placer de hablar con
el durante poco más que un minuto y desde el principio me dí cuenta de que era como tú y
como yo, simplemente no había tenido la misma suerte. Fue super educado, y muy agradecido.
Si no encontrábamos a nadie más no habría pasado nada, porque simplemente ese
intercambio de palabras y señas con las manos, habría valido la pena pasar hasta las 2 de la
mañana repartiendo kits.  Tuvimos la oportunidad de repartir cuatro kits más a otras cuatro
personas. El poder ayudar a esta gente tan necesitada, llena el corazón de cualquiera, una
prenda de ropa tan básica como un forro polar o un saco de dormir es la diferencia entre morir
de hipotermia o vivir. Sabiendo que de alguna manera puedes estar salvando vidas o ayudar a
mejorarlas simplemente te llena el corazón. Vale la pena quedarse hasta las 2:00 am a cambio
de la sonrisa de Antonio o el abrazo de Alessandro, a cambio de las mil gracias que nos dieron.
Fue en definitiva una experiencia inolvidable y muy enriquecedora.
Francisco Cruces
Alumno 1º Programa Diploma BI

 

OPERACIÓN KILO
He de destacar a Milagros, una viejecita que cuando le conté porque estaba allí y hacía lo que
hacía, me dijo que le acompañara, Milagros cogió el carro de la compra y me dijo que comprar
todo lo que era necesario. No me lo podía creer, la viejecita impaciente se precipitó a la sección
de legumbres y me hizo coger garbanzos, lentejas, alubias… en total 5 kilos de legumbres. En el
pasillo de las latas de conserva, más de lo mismo. Pero al llegar al apartado de la comida de los
bebés y después de agradecerle reiteradamente el gran esfuerzo económico que la pobre
abuelita estaba realizando, se echó a llorar, no podía soportar que niños pequeños, no tuviesen
qué comer durante estas fechas. Después de calmarla, conseguí preguntarla si tenía nietos o
hijos y me dijo que tenía a 9 niños que eran como nietos y que se encargaba de ellos sola,
porque se divorció de su marido. En ese momento, me di cuenta que esa mujer que no tenía a
nadie, había donado más que ninguno. Me di cuenta que los que menos tienen son los que más
dan. Me di cuenta que a lo mejor yo no daba lo suficiente. Me di cuenta que tenía que hacer
más voluntariados.
Francisco Cruces
Alumnos 1º Programa Diploma BI

 

El pasado viernes fuimos al Supercor de Boadilla del Monte como voluntarias para la campaña de recogida de alimentos del banco de alimentos. Esta campaña busca recoger alimentos no perecederos y darlos a las personas que lo necesitan. Los participantes padres eran del AMPA (Asociación de Madres y Padres de Alumnos) y alumnos de Bachillerato Internacional. La actividad consistía en animar a las personas que concurrían el supermercado a comprar comida que necesitase la campaña y entregárnosla.
 
Al principio nos resultó un poco incómodo hablar con los transeúntes. Siempre
habíamos estado en la posición de los que somos ofrecidos, pero esto nos obligó a cambiar de postura. Este fue un cambio que sentimos un tanto difícil y la vergüenza se hizo presente en muchos casos. Esto nos hizo darnos cuenta de lo poco colaborativa que llegan a ser ciertas personas y lo importante que es vivir los dos lados.
 
Alejandra Alonso
Alumna Programa Diploma BI


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