El niño crece hoy en día en un mundo saturado de estímulos: medios de comunicación, videojuegos, películas. Parece que en vez de jugar él, hay máquinas que desarrollan esa misma actividad en su lugar.

Observamos una pérdida de capacidad de atención sostenida, de curiosidad, en suma desciende la actividad de los niños, cuya principal tarea es descubrir el mundo por sí mismos.

Por ello procuramos que en nuestra educación infantil el contacto con las cosas sea lo más directo y real posible, procuramos que el juego y el aprendizaje se mezclen como actividades en las que el niño es el protagonista.

Evitamos la virtualización de su relación con el mundo y así cultivamos su curiosidad, su capacidad de observación y de atención.

Nuestras acciones en las aulas están encaminadas a potenciar el bienestar y la participación de los niños. Para ello:

  • Organizamos los espacios de la clase con zonas de juego atractivas.
  • Programamos los contenidos de cada área de desarrollo y de cada profesor especialista: Inglés, Psicomotricidad, Pintura, Trabajos manuales, Experiencias con el medio, Religión, Lecto-escritura, Matemáticas y Música.
  • Revisamos de forma continua los materiales.
  • Proponemos actividades nuevas.
  • Observamos de manera sistemática a los niños para descubrir sus intereses y buscar actividades que encajen en sus orientaciones individuales.
  • Damos apoyo a las iniciativas de los niños, estableciendo acuerdos y normas razonables.
  • Exploramos las relaciones con cada niño y entre ellos.
  • Integramos en nuestras propuestas actividades que les ayudan a conectar con el mundo de las conductas, los sentimientos y los valores.
  • Identificamos a los niños que tienen problemas y necesidades de desarrollo y elaboramos intervenciones de apoyo. Proponiendo ejercicios que vayan más allá de aquello que ya dominan.